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ALICANTE PRESS - Jota ALICANTE PRESS - Jota Lunes, 05 de Octubre de 2026

SANIDAD

Gripe, COVID-19 y VRS: quiénes tienen más riesgo ante los virus respiratorios este otoño

La vacunación frente a gripe y COVID-19 se renueva cada otoño para proteger a las personas más vulnerables. La llegada del otoño y el invierno aumenta la circulación de virus respiratorios como la gripe, el SARS-CoV-2 y el virus respiratorio sincitial (VRS), infecciones que pueden provocar cuadros graves especialmente entre niños pequeños, personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y mujeres embarazadas. La vacunación y, en determinados casos, la administración de anticuerpos permiten reforzar la protección de estos grupos frente a las complicaciones.

Las epidemias anuales de gripe están causadas por virus de los tipos A y B y afectan especialmente a menores de seis años, personas de edad avanzada y pacientes con enfermedades crónicas. La infección puede evolucionar de forma grave tanto por la acción del propio virus como por las complicaciones asociadas.

El embarazo constituye también una situación de especial riesgo ante la gripe y la COVID-19. En el caso de la gripe, una infección durante la gestación eleva el riesgo de aborto durante el primer trimestre y de parto prematuro. La vacunación de la madre permite además transmitir protección al futuro bebé a través de la placenta durante sus primeros seis meses de vida.

La protección frente a la COVID-19 requiere igualmente una actualización periódica. Los cuadros más graves se registran principalmente entre personas mayores y pacientes con patologías crónicas. La capacidad de mutación del SARS-CoV-2 puede hacer que nuevas variantes reduzcan la protección proporcionada por vacunas anteriores, por lo que las dosis utilizadas se adaptan a las cepas que se encuentran en circulación.

El virus respiratorio sincitial presenta un riesgo especialmente elevado para los menores de un año y, sobre todo, para los bebés de entre tres y seis meses. Puede causar bronquiolitis, con inflamación y acumulación de moco en las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones, y requerir hospitalización.

Debido a que el sistema inmunitario de los niños de menor edad todavía no ha alcanzado suficiente madurez para responder adecuadamente a algunas vacunas, una de las medidas disponibles consiste en administrar anticuerpos monoclonales dirigidos frente al VRS. La vacunación durante el embarazo constituye otra vía de protección, ya que los anticuerpos maternos pueden llegar al bebé a través del cordón umbilical y, en menor cantidad, mediante la lactancia materna.

El VRS puede infectar a personas de cualquier edad, aunque sus consecuencias son más graves en los extremos de la vida. Las personas mayores y quienes presentan determinadas enfermedades crónicas, especialmente respiratorias, también tienen un mayor riesgo de desarrollar cuadros graves.

Las infecciones respiratorias víricas pueden favorecer además la aparición de posteriores infecciones bacterianas. Entre las más frecuentes se encuentra la neumonía causada por neumococo, aunque también aumenta el riesgo de meningitis bacteriana y sepsis.

Aunque no existen vacunas para todos los virus responsables de enfermedades respiratorias, sí hay herramientas de protección frente a la gripe, la COVID-19 y el VRS, además de vacunación frente al neumococo. El objetivo es reducir el riesgo entre las personas con mayor vulnerabilidad ante estas infecciones y sus posibles complicaciones.

La vacunación también se dirige al personal sanitario y sociosanitario por su contacto con pacientes que pueden presentar un mayor riesgo de enfermedad grave. En estos profesionales permite, además, reducir el impacto de las infecciones respiratorias y la posibilidad de transmisión a las personas que atienden.

Las vacunas utilizadas frente a la gripe y la COVID-19 durante cada temporada de otoño e invierno se actualizan siguiendo las recomendaciones de las autoridades regulatorias, entre ellas la EMA y la OMS, por lo que su composición cambia respecto a campañas anteriores y es necesario volver a vacunarse cada año.

La protección frente al VRS, en cambio, puede mantenerse durante varios años. En el caso del neumococo, las actuales vacunas conjugadas con proteínas pueden requerir una sola administración a lo largo de la vida para las personas a las que están indicadas, por lo que pueden recibirse durante todo el año y también coincidiendo con la campaña de otoño e invierno.

 

 

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