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LAURA ROSILLO Lunes, 19 de Mayo de 2014

Un cajón desastre llamado plan Bolonia

Hoy estoy ligeramente reivindicativa además de molesta. El pasado viernes empezó la semana sin clases para prepararse los exámenes finales, todo un favor, ¿no? Faltaría más, si no fuera porque desde el 1 de mayo no he hecho más que entregar trabajos, hacer parciales y exposiciones en clase, mientras que la mayoría de mis profesores han sido incapaces de darme alguna nota de todas esas cosas que he hecho.

 

Con este querido plan Bolonia nos tocamos las narices durante todo el año y curramos como locos durante solo dos meses. Que le expliquen a mi temprana calvicie a quién se le ocurrió esta estupenda estructuración del curso, porque les aseguro que a un estudiante universitario no fue. Seguramente fueron aquellos que estudiaron en la época en la que si no te sabías la lección la monja te daba con la regla en la palma de la mano. Ahora en vez de un reglazo te llevas mes y medio de sueño intermitente, chutes de vitaminas y cafeína y tener que cambiarte los ojos continuamente de tantas horas seguidas que te toca estar delante del ordenador.

 

Que quieren que les diga, creo que hablo en nombre del 90% de los estudiantes, al decir que preferiría tener cosas que hacer durante todo el año y no tener que convertirme en un búho vitaminado en (diciembre-enero) y (mayo-junio). Debido a mi tremenda satisfacción con el sistema educativo, decidí informarme sobre aquello que nos prometieron al instaurar el plan Bolonia. La verdad es que la lista de proposiciones que he ido encontrando me han conseguido sacar una sonrisa (por no llorar, claro) y de las cuales me gustaría destacar algunas, como: menos alumnos por clase, uso de nuevas tecnologías, mayor movilidad europea, mayor acceso al mundo laboral y prácticas no remuneradas (estas dos últimas paradójicamente relacionadas).

 

Al instaurar Bolonia se prometió una media de 20-25 alumnos por clase, pero con lo que no contaron fue con la cantidad de recortes que han habido en cuanto a profesorado. ¿En cuántas aulas se cumple esto? Porque el año pasado tuvieron que cambiarnos de clase porque había gente sentada en los PASILLOS.

 

Por no hablar de las nuevas tecnologías en las aulas. Espero que esto se haya llevado bastante más a cabo en las facultades de ciencias, porque en lo que respecta a las de letras, contamos con un par de enchufes por clase, los cuales además se encuentra al final de un aula en la que caben más de 80 personas. Por otra parte, la máxima tecnología con la que contamos es un proyector que va pegado con cinta aislante y que funciona cuando lo cree conveniente. Evidentemente, cuando hay que hacer prácticas con el ordenador tenemos que hacer excursión a otras facultades todos cogiditos de la mano en fila para no perdernos.

 

En cuanto a la movilidad europea, eso sí que es para reir a carcajadas. Más que nada porque precisamente cuento con muchos conocidos que se van de Erasmus el año próximo. Para que se hagan una idea, si deciden irse un año, el Estado les paga medio y todo de golpe al final de ese mismo periodo de tiempo. Además de que todo el papeleo tienes que organizarlo tú mismo y no te dan prácticamente ninguna orientación específica del país al que vas. Vamos, que te dan algo de dinero cuando les viene mejor a ellos y además tienes que darles las gracias aunque eso no te de ni para el alquiler de un mes del piso donde te alojes.

 

Y en lo que se refiere al acceso a la vida laboral y las prácticas no remuneradas, este tema daría para otro artículo o una tesis doctoral. De momento, no sé a ciencia cierta si el plan Bolonia da más facilidades para acceder a la vida laboral, pero desde luego es imposible comprobarlo si el Gobierno no da más facilidades para acceder a la vida ESTUDIANTIL. Que te den una beca hoy día es más difícil que que te toque la lotería sin jugar.

 

Por otra parte, el tema de las prácticas no remuneradas ya las comprobaré en mis carnes el año que viene, pero por lo que me van comentando, se trabaja más horas que un reloj y aún así hay que sentirse afortunado porque, aunque no te pagen, "es currículum". ¿Dónde está todo aquello que nos prometieron? Porque el sistema educativo en este país es un despropósito tan desorganizado como ese cajón de chismes que todos tenemos en casa. En el que hay de todo pero que está tan revolicado que no encuentras nada y te vuelves a gastar dinero en algo que ya tienes por ahí perdido. Eso es, el sistema educativo en España es un "cajón desastre".

 

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