Martes, 20 de Enero de 2026

Actualizada Martes, 20 de Enero de 2026 a las 17:41:43 horas

MIGUEL SÁNCHEZ BARREDO Lunes, 12 de Mayo de 2014

SOS: ¿Mi relación de pareja hace aguas?

Esta vez no haré uso de estadísticas, ni de INE, ni de porcentaje alguno. Todos sabemos que la cantidad de parejas que se separan o divorcian cada año en España es alta. Sin entrar en grandes debates ni cifras hoy me gustaría sintetizar algunos de los errores más comunes que amenazan la continuidad de cualquier relación.

 

1.- Tener sentimientos no resueltos hacia la pareja: rabia, enfado, decepción, tristeza… ¿a dónde irán todos esos sentimientos que no expresamos?. No quiero decir que debamos expresarlos por megafonía, pero por alguna razón, después de hibernar bajo la alfombra durante un tiempo, suelen aparecer rampantes en el primer round de una sesión de trapos sucios.

 

2.- Expectativas de que la pareja debe cubrir mis propias carencias: como si yo hubiese sido una persona incompleta antes de conocerte. Una cosa es que te quiera y otra bien distinta que te necesite, ¿te necesito? El verdadero amor diría “NO, puedo vivir sin ti, pero prefiero vivir contigo …” lo demás son coplas y boleros.

 

3.- Exceso o falta de atención a la pareja: Normalmente el exceso de atención suele acabar en relaciones posesivas, exigentes o de celos. Por su contra, la falta de atención suele desembocar en desapego, sensación de aislamiento, indiferencia o soledad. Punto medio y virtud, tiene lógica ¿verdad?.

 

4.- Dar el lugar a la pareja: que quede claro que la familia de uno es su propia pareja y sus hijos (a los muy amantes de los animales les puedo admitir que incluyan la mascota para que no se me solivianten). Lo demás es mi familia de origen, a la que doy un lugar privilegiado en mi corazón, pero que de ninguna manera antepongo en mi relación de pareja. Es muy habitual encontrar personas que acuden a terapia porque tienen la vista más puesta en su propia familia de origen que en su relación actual.

 

5.- El poder: o lo que es lo mismo, competir para tener razón incluso por las cosas más peregrinas. Hay quien incluso llega a un punto de diálogo para besugos. Aquí nadie escucha, no es verdadera comunicación, se trata de una sucesión de monólogos afilados, golpes bajos y trapos sucios (ver punto uno).

 

6.- Falta de equilibrio: si creo que doy más de lo que recibo, posiblemente no estaré sintiéndome suficientemente valorado y me enojaré. Si recibo más de lo que doy posiblemente en algún momento me sentiré en deuda y esto se me hará insoportable tarde o temprano. Dar sólo lo que estoy preparado para recibir, tomar sólo lo que estoy dispuesto a devolver.

 

7.- Olvidarse de escuchar, preguntar o pedir: ¿Escucho mientras hablas o sólo estoy pensando qué decir cuando llegue mi turno? (ver punto cinco), ¿pregunto lo que necesitas o me lo imagino?, ¿sé pedir sin quejarme?. Y es que puede que sea ciego, pero de momento (y al contrario de lo que creen muchísimas personas) que sepamos, el amor no confiere ni garantiza dotes de telepatía o adivinación en modo alguno.

 

 *Miguel Sánchez Barredo es psicólogo, experto en conducta y relaciones humanas. Su website es Insight

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.109

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.