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ANTONIO MANRESA
Viernes, 6 de julio de 2018

Plan de ajuste: entre la realidad y el espejismo

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El anuncio realizado por el Partido Popular sobre la cancelación de la deuda que tiene el Ayuntamiento con Estado, deuda que generó el PP con Alperi y Castedo, para así salir del famoso plan de ajuste, parece que es imposible decir que no. Digo bien, parece imposible decir que no y tiene razón quien así lo va pregonando, pero eso no quiere decir que se tenga que decir que sí, y me explicaré:

 

Es razonable creer que si cancelamos la deuda que nos liberaría del control del Ministerio de Hacienda, tendría unos efectos evidentemente buenos para la ciudad, saldríamos de penurias de personal, policía, bomberos y personal del ayuntamiento y,  como ha quedado patente en la Comisión de Urbanismo, personal para dicha área, asunto que hemos puesto de manifiesto muchas veces desde nuestro grupo municipal. Y a su vez tendríamos una libertad, que hasta ahora no ha sido así, para confeccionar unos presupuestos a la medida dentro de lo posible de nuestra ciudad. Ante este panorama quién va a decir que no, ¡claro! Pero no debemos olvidar, como en todo contrato, la letra pequeña, que en este caso puede invalidar todo este deseo de mejora. Y ahí, es donde nosotros no lo tenemos claro.

 

¿Y porque decimos esto? Bien, relato de hechos: hace unas semanas hicimos una modificación de crédito donde se aprobó una cancelación parcial de diez millones de euros... en el Partido Popular estaban ya negociando la salida del plan de ajuste, ¿por qué no se hizo entonces? Barcala negoció con el Gobierno de Rajoy la salida de la intervención del Ministerio que dirigía Montoro. Ahora, está claro que esa afinidad no se da tras la moción de censura de Sánchez Castejón.

 

Si me permiten me detendré en la bajada generalizada de impuestos que el Partido Popular preconiza, hablando de que será general. La función de los impuestos, aparte de sufragar los servicios que disfrutamos, Policía Local, transporte, educación, obras y servicios, cultura, servicios sociales, sirven en otra vertiente como redistribución indirecta de la riqueza. Hace que aquellos que no pueden sufragarse estos servicios se vean compensados por los que sí que pueden. Además, desde nuestro punto de vista la bajada debe ser equitativa, y qué queremos decir con esto, que si se anuncia una rebaja fiscal, que nosotros avalamos, tiene que ser una bajada progresiva que beneficie a las clases medias y a los trabajadores, incluidas las familias numerosas. Recordemos la ayuda a los libros de texto que sacó Compromís vendiendo que era para apoyar a los más necesitados y al final resultó que quien no lo necesitaba también se benefició: lo que parecía una buena idea acabo beneficiando a quien no lo necesitaba.

 

Nosotros queremos una bajada general pero con visión solidaria y proporcional: no es lo mismo alguien con una renta anual de 40.000€, que alguien con una renta de 15.000 €, este último necesita más nuestra atención y en ello nos vamos a centrar desde Cs sin olvidar que debemos ser atractivos para el asentamiento de empresas ya que eso significaría  generación de empleo. Por eso también una de nuestras reivindicaciones es dotar del 3% del presupuesto del Ayuntamiento a la mejora de áreas industriales y empresariales con el fin de hacerlas más atractivas a los inversores. Los reivindicamos nosotros pero, ojo, es un compromiso del propio PP que lo llevó a pleno cuando eran oposición. Sin olvidarmos del Parque Científico de la Universidad, donde nos hemos quedado absolutamente rezagados.

 

Y, por último, y no menos importante, la vertiente electoral. Las estrategias son lícitas, está por ejemplo la de que querer estar libre de ataduras en el 2019, año electoral, recordemos que el 26 de mayo del 2019 serán las elecciones, es legítimo. Siendo legítimo, ¿un gobierno en minoría y que ha  accedido por imperativo legal, puede manejar el futuro del gobierno que entrará en mayo del 2019? Nosotros somos escépticos, creemos que este gobierno municipal está en permanente contradicción, los ejemplos son muchos, están todos en los medios de comunicación: descartaron iniciar los trabajos previos para el PGOU y luego dijeron que sí para ahora situarse en el limbo; el lío de la Oficina de Turismo que  sufraga la Generalitat; Catálogo de Protecciones, ahora sí, ahora no…

 

Todas estas razones nos hacen dudar: creemos que la primera premisa del partido en el gobierno local es su beneficio y añaden como beneficiaria a la ciudad para camuflar sus intenciones de cara al 2019. Creemos que existe una diferencia de aquellos que vemos políticas de ciudad a aquellos que ven políticas partidistas.

 

* Antonio Manresa es portavoz adjunto de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Alicante

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