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JORGE BRUGOS
Sábado, 12 de mayo de 2018

Café con tortas

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No me hubiera gustado estar en la piel de los peperos que de forma inocente y sin conocimiento de causa se dejaron caer por la zona de Alicante playas cuando se celebró el Café Ciudadano en una taberna de la zona. Afiliados y simpatizantes de Ciudadanos abarrotaron hasta tal punto la terraza del local que por momentos parecía que este había sido reservado únicamente para que los miembros de la formación naranja celebraran el encuentro.

 

Cada día que pasa, como este periódico adelantó hace semanas, el número de afiliados a Ciudadanos en la provincia de Alicante aumenta de manera vertiginosa. En cada cita te encuentras con varias caras que nunca habías visto, savia nueva para el naranjo que dentro de poco dará sus frutos. Personas llenas de ilusión, ciudadanos, que quieren aportar su granito de arena al proyecto o a España. Militantes que no quieren hacer de la política su vida, sino de su vida la política. Ansían erigirse como la cara de la renovación, del servicio y no hacer de esta labor un oficio para su beneficio. La nueva política, que no es sinónimo de inexperiencia o de inmadurez, sino de cambio, de mejora. Grandes profesionales en sus respectivos campos, abogados, médicos, arquitectos, enfermeros, profesores, administrativos… Gente diversa, ciudadanos de a pie, con distintas dedicaciones, pero con un mismo objetivo, dejarse la piel por el partido y por la ciudad. 

 

Porque en Ciudadanos, nadie es más que nadie, ningún afiliado es mejor que otro. A diferencia de que, en otras formaciones, los militantes no son utilizados como palmitos para que vitoreen a su líder y ensalcen su figura. Sea uno diputado, senador o un hombre fuerte del partido, en Ciudadanos todos hablan con todos sin importar el rango que una determinada persona tenga. Como en esta cita, que Marta Martín hablaba con cada uno de los presentes dejando a un lado su faceta de diputada, en ese momento, no era política, sino persona, una mujer normal con un trabajo extraordinario. Los cargos de Ciudadanos no van a hacerse la foto, la estampa es secundaría, lo que importa es el fondo del momento, el escuchar las inquietudes de los compañeros, no súbditos. Fieles que, en el caso de tener un cargo, como ocurre en el Partido Popular, deben acudir sin rechistar a todos los actos del partido para aplaudir e idolatrar a sus jefes. Decirles lo guapos que son, como cuando Mariano Rajoy reunió la semana pasada a miles de cargos de la formación para aparentar que su visita había sido un éxito. Cita, a la que antes de acudir, debería haberse aprendido el nombre del alcalde. Luis, señor Rajoy, como Luis Bárcenas. 

 

Sean fuertes M.Rajoy, y señores del Partido Popular, disfruten del año que les queda en el ayuntamiento de la ciudad y de los dos que seguirá como inquilino de la Moncloa. Porque su proyecto esta caduco, su árbol, ese que ha servido como logo de su Congreso Nacional en Sevilla, está podrido. Todas sus escusas ya no sirven, ya no engañan a los ciudadanos. Ciudadanos es la nueva política, la nueva Alicante, la nueva España, una nueva nación que se toma café con los políticos y da tortas a los corruptos.

 

* Jorge Brugos es Coordinador de Comunicación de Ciudadanos (Cs) en Alicante ciudad.

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