Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
JORGE BRUGOS
Jueves, 10 de mayo de 2018

Cooperadores necesarios

Guardar en Mis Noticias.
Noticia clasificada en: CATALUÑA

Seamos sinceros, pero parece que al que menos le interesa que el problema de Cataluña se solucione es al Gobierno de Mariano Rajoy. La última manifestación de la complicidad del ejecutivo con el secesionismo catalán tiene que ver con la no presentación de un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional respecto a la posible investidura a distancia de Carles Puigdemont

 

Pasividad similar a la que el gobierno ha mostrado en otras ocasiones, como cuando tiraron la toalla y se dieron por vencidos en la batalla lingüística con los independentistas al reconocer que no encontraban manera de introducir el castellano en las aulas catalanas. O, la indiferencia en cuanto a TV3, que, pese a ser conscientes de que la cadena pública sigue adoctrinando a los ciudadanos a su antojo y ofreciendo plató y voz a asesinos que se ríen sin complejos de la muerte de sus víctimas, Soraya Sáez de Santamaría permanece inmóvil a pesar de que dicho medio de comunicación representa la mejor arma propagandística de la República.  

 

Aunque cabe decir, que el hecho de que la televisión catalana no fuera incluida en el ámbito de aplicación del 155 no es en su mayoría culpa del gobierno, sino de Miquel Iceta, que como consecuencia del buenismo al que nos tiene acostumbrados, suplicó a su partido matriz que presionara a Rajoy para que TV3 quedara exento de ser afectado. Socialistas, que han sido los culpables de que el artículo de la Constitución fuera aplicado de forma leve y blanda, facilitando que el secesionismo siga actuando a su antojo y sin restricciones. 155 light, que sumado a la equidistancia de Podemos y a la veleta de Ferraz, convierten a Cataluña en un lugar inhóspito y alejado de la realidad. Existencia, que no sería tal y como es si el ejecutivo, que tanto peca de pasivo y de inmovilista en otras ocasiones, no se hubiera precipitado en episodios como el del 1 de octubre, cuando como consecuencia de la histeria del Presidente de Gobierno y de la nula capacidad para ser ministro del Interior de Juan Ignacio Zoido, los policías cargaron violentamente contra los ciudadanos que se disponían a votar. En lugar de actuar de la forma que se hizo en el referéndum de noviembre de 2014 cuando Rajoy no movió un dedo ni a un policía para paralizar la consulta promovida por Artur Mas, esta vez el Gobierno desplegó a policías de toda España para evitar el referéndum. Esta actitud aumentaba el mito y daba fondo al argumento secesionista de que España es un estado opresor en el que no hay democracia. Miles de catalanes eran aporreados y maltratados por el mero hecho de acudir a las urnas. Los independentistas habían escrito el guion, Mariano Rajoy se encargaba de producir y de plasmar sus ideas en la realidad. 

 

El gobierno de España ha sido y es el mayor cómplice del independentismo, como de todos los nacionalismos periféricos. Regionalismo, como lo hace con el PNV, con el que pacta sin titubear por meros intereses cortoplacistas ignorando que a largo plazo tendremos que pagar una deuda de gran cuantía. Débito, del que seguramente Mariano Rajoy se librará, pero que afectará a los futuros gobernantes y a las generaciones venideras. Como ya ocurrió con Cataluña, cuando Aznar y Felipe González pactaron sus respectivas investiduras con los nacionalistas catalanes, Rajoy está encendiendo la mecha para que el País Vasco, después de tanto trato de favor y de concesión, le dé la espalda a España y decida emanciparse. Independencia que al actual Presidente de Gobierno le pillará en Pontevedra mientras come percebes a tutiplén y se enjarrilla con una botella de Albariño.  

 

Porque tanto PP como PSOE pudieron evitar el apogeo actual que viven los nacionalismos en España. Mientras en Cataluña está en carne viva, y en el País Vasco trata de modificar su estrategia política, en regiones como la nuestra, la Comunidad Valenciana, esta floreciendo un sentimiento catalanista gracias al papel de Compromis. Protagonismo que podría haber sido coartado si el señor Francisco Camps, como a él mismo le dije en un debate de televisión, hubiera modificado el sistema lingüístico de la Comunidad Valenciana. Cosa que no hizo por miedo y por meros intereses electoralistas. Rédito electoral que es lo que mueve a los partidos tradicionales, escaños y votos que valen más que la unidad de España o que la convivencia entre todos los españoles.      

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
Puede dejar su comentario
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress