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ENRIQUE VILA
Jueves, 1 de febrero de 2018

How to behave like an english

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Mil gracias le sean dadas a Mr. Chris Haslam, redactor jefe y autor del artículo que el 21 de enero publicaba “The Times” mostrando a sus compatriotas cómo pasar desapercibidos en España y comportarse como un verdadero español de pura cepa y rancia sangre nacional. Ha sido el beso del príncipe que despierta del comatoso letargo al que me tiene sumido el “pruses” de los collons, con todos sus días, horas y momentos decisivos sucediéndose sin visos de finalizar. Lo peor es que el paralelismo con “Los Serrano” está al llegar y tan cerca como el “mineralismo” (léase milenarismo) que anunció Fernando Arrabal ebrio –de emoción– en aquel programa de 1989 en TVE. Al igual que la serie de Resines y Rueda, tiene pinta de terminar de forma inesperada sin que su final convenza ni a sus más rendidos fans. Para ese viaje no hacían falta alforjas como la gran mayoría sabemos hace tiempo.

 

El Señor Haslam, sin duda, ha visitado nuestro país de cabo a rabo, estudiado nuestras costumbres y, tras un concienzudo estudio, ha concluido que nos caracterizamos por ser groseros en el habla, bebedores empedernidos, sobones-tocones sin importar género, tardones, comilones y maleducados hasta la zafiedad, además de otras lindezas que adorna la publicación con montaje gráfico de torero barbudo, grueso fajín rojo al cinto y montera que asemeja más tricornio de Benemérita. No es la primera vez que por ahí fuera, ese oscuro y triste lugar llamado el extranjero, confunden nuestras fiestas y costumbres. La palma, a distancia del resto, se la lleva “Misión Imposible II” (que tan imposible no será cuando están rodando la sexta) en que Hopkins (Sir) se cita con Cruise en Sevilla en plenas fiestas de Semana Santa rodeado de falleras, mozos sanfermineros, cánticos rocieros y prendidas Hogueras de San Juan que queman imágenes de Santos. Solo les faltó un baturro con cachirulo cantando la jota de los perros pachones (se levantan la falta y se les ven los co...), un aizkolari hacha en mano y mi amigo Manolo –de Remesar, Concello de Bóveda, Lugo– quemando aguardiente y recitando el conxuro (Mouxos, coruxas, sapos e bruxas). No se había visto mezcla igual desde el tutorial de Freddy de cómo hacer una auténtica paella. Si alguien aún no ha visto semejante despropósito dejo el enlace. Palabra que merece la pena y te echas unas risas. https://www.youtube.com/watch?v=5ilaWOxYtKY.

 

El erudito Sr. Haslam insta a los visitantes, casi todos educados en las formas y modales de Oxford, Cambridge, Eton y similares, a olvidar conceptos netamente británicos como la cortesía, la discreción o el decoro, así como a las damas -de similar procedencia educativa- a no dar propina, las gracias y lindezas parecidas tan arraigadas y habituales en nuestra piel de toro. Aclara que raramente dejamos algo en el plato, costumbre extendida en países como el nuestro que han sufrido hambruna. Por supuesto nada que ver en ello que el plato estrella en Albión sea “Fish and chips” o el “Ploughman´s Sandwich”. Frente a semejantes elaborados manjares la tortilla española, el jamón ibérico, bravas, pescaito, calamares y chopitos, callos, albóndigas, paella, cocidos varios, pucheros, rabo de toro o el cerdo en sus infinitas variantes, palidecen y se ruborizan de envidia culinaria. ¡Dónde esté la paella con chorizo y cebolla de Jamie Oliver que se quiten las corridas y hasta los toros!

 

Lo que no aclara Mr. Haslam es el motivo de que en lugar de viajar en buchines y alojarse en chuites, como correspondería a su estatus y nivel, muchos de sus compatriotas elijan libremente visitar Benidorm, Magaluf o Sitges por cien euros, familia y pensión completa, el fin de semana. Como tampoco de qué alta institución docente deriva su gusto por calzar chanclas (calcetín o no mediante), sentarse al sol sin camiseta luciendo sus quemadas, abundantes, enrojecidas y tatuadas carnes delante de jarras de cerveza de a litro, una detrás de otra, en grupo y sin dirigirse palabra durante horas; saltar del balcón a la piscina con irregular suerte, algo achispados quizá, o encerrarse en pubs “ingleses” donde pasar las noches viendo un emocionante torneo de dardos o interminables, a la par que apasionantes, partidos de criquet. Lo de cenar paella con sangría lo dejo para otro momento porque conforme lo escribo empiezo a sentir molestias estomacales.

 

Tampoco nos indica por qué, ante semejante infierno para sus exquisitas y refinadas costumbres, el turismo británico no cesa de incrementarse cada año en nuestro maleducado, grosero y ruidoso país. Por no hablar de las estafas que muchos de ellos intentan, otros las consiguen, por intoxicaciones alimentarias inexistentes mediante denuncias falsas. Eso sí, educadamente, sin alzar la voz, esperando turno pacientemente, pidiendo por favor ingentes sumas de dinero y dando las gracias cuando las obtienen. ¡Unos señores from head to toe!.

 

Ante elevadas manifestaciones como la contenida en el “Times” la víscera me tira hacia D. Blas de Lezo y Olavarrieta, insigne español (y vasco) que se las tuvo tiesas con el inglés, para desgracia del sajón, a principios del XVIII y sostenía que “Todo español que se precie debería mear siempre mirando a Inglaterra”. Tres motivos me frenan: uno, que me oriento fatal; dos, que algo, no mucho, he viajado y tengo claro que lo único que separa a las personas es… aire (dice el proverbio árabe); y tres, que por fortuna tengo amigos y conocidos ingleses que se mofan de Mr. Haslam y sus “acertadas” apreciaciones sobre los españoles. Ellos también han viajado, la mejor forma de dejar de mirarse el ombligo, the navel o el ónfalo (justo encima).

 

En este asunto, como en muchos otros, me declaro seguidor acérrimo Ortega y Gasset –de ambos sin preferencia– acogiendo su parecer ante la cuestión que, se dice, le plantearon a Ortega:

 

- ¿Sr. Ortega, qué opina Ud. sobre los polacos?

- Pues no sé, no los conozco a todos.

 

Momentos después también se la plantearon a Gasset, quien respondió que para evitar conflictos de personalidad siempre pensaba lo mismo que Ortega, a quien estaba muy unido.

 

*Enrique Vila es abogado. Fundador del despacho Romiel y Vila Abogados

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2 Comentarios
Fecha: Viernes, 2 de febrero de 2018 a las 08:05
RAFA SIMON
YO SIEMPRE MIRABA A CUENCA PERO DESPUES DE LEERTE VOY A EMPEZAR A MIRAR A INGLATERRA, QUE RAZON TIENES. ENHORABUENA.
Fecha: Jueves, 1 de febrero de 2018 a las 22:27
AinhoaT
Cuanta razón tiene el amigo Enrique. Se me ocurre que quizá la verdadera diferencia no radique tanto en las fronteras geográficas, como en las mentales, que se van constriñendo conforme el individuo se fija sólo en el citado ombligo...

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