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RAFAEL SIMÓN GALLARDO
Jueves, 4 de enero de 2018

¿Dónde están los monstruos que no vemos?

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Oigan ustedes;

 

Recuerdo que de niño tenía muchos monstruos imaginarios. Pensaba que transitaban por el largo pasillo de casa y que la colcha de mi cama me protegía, era inexpugnable, cualquier ruido extraño se trasformaba en un aullido macabro.

 

Las sombras eran todas de seres malignos que acechaban buscando la oportunidad de dañarme. Para retar a los monstruos, sacaba mi pierna fuera de la colcha protectora para acto seguido, meterla corriendo al calorcito de la manta si intuía que alguien se acercaba. Después caía de lleno en el mundo de los sueños donde todo podía suceder.

 

Más tarde, mi afición a la lectura aumentó mi interés hacia lo imaginario, el misterio y el puro terror. El cine también me ayudó a  abonar mi imaginación y a crear todavía más monstruos. Fui creciendo, y poco a poco me di cuenta de que los monstruos y los miedos no estaban solo en los libros, en el cine y en mi imaginación ni tampoco en personajes de la historia. Pensaba de niño que mi familia era buena, normal y para nada negativa. Sin embargo, con el tiempo y más mayor, me di cuenta que mis seres queridos, no eran perfectos, algo de monstruitos teníamos todos. De hecho, mi familia acabó rompiéndose en mil pedazos y salimos todos corriendo, afectados y algo peligrosos después de hacernos mucho daño.

 

Crecemos y poco a poco, descubrimos que los monstruos de los libros o del cine no son los que hacen daño, son solo un divertimento. Los que hacen daño viven cerca de usted, pueden ser de su familia, vecinos, ciudadanos normales.

 

Los monstruos no se generan de forma espontánea, todos fueron niños y tuvieron madres que los alimentaron y protegieron, con el tiempo se formaron, se perfeccionaron, jugaron con trampas y todo les salió bien, no tuvieron nunca sentido autocrítico que les impidiera continuar. 

 

A Diana Quer se la llevó un monstruo hace más de un año, José Enrique Abuín Gey alias el Chicle la raptó de noche, saliendo de una fiesta de pueblo y la mató según su propia confesión.

 

Los padres de Diana han podido respirar por fin y enterrarán los restos de su hija después de las pruebas forenses. Padres que han aguantado la podredumbre de la prensa fácil que llegó a inculparles, que habló mal de toda la familia para alimentar la panza y la cloaca consumista de los españoles impresentables e irrespetuosos.

 

El Chicle veía con su madre las noticias de la desaparición y le decía que era intolerable, supongo que sonreía por lo bajinis. Finalmente lo capturaron  porque intentó repetir la proeza con otras niñas pero esta vez le pillaron a pesar de que el caso estuviera cerrado.

 

La madre de Albuín también ha salido en la tele, con expresión perdida, mirada de gran dolor, se siente responsable de lo que ha hecho su hijo, y pide perdón a los padres de Diana. Pero la madre del Chicle no es un monstruo, lo es su hijo, vaya usted a saber por qué, a lo mejor es malo y nada más. La madre del Chicle cometió el error de parirlo pero ella no sabía lo que se gestaba en su interior. Merece nuestro respeto.

 

Cada mañana, cuando se levanten, mírense al espejo desnudos y pregúntense si ven al otro lado a un monstruo, todos venimos del mismo sitio...

 

* Rafael Simón Gallardo es médico y cuenta cuentos inveterado...

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