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JOAQUÍN NÚÑEZ
Sábado, 23 de diciembre de 2017
JOSABEL BENLLIURE

La bióloga alicantina que pasará la Navidad investigando pingüinos en la Antártida

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La bióloga alicantina Josabel Belliure va a pasar todas las fiestas navideñas en la Antártida investigando el comportamiento de más de 40.000 pingüinos de la isla Decepción.

La bióloga alicantina Josabel Belliure forma parte del proyecto Pingufor, que se desarrolla en la isla Decepción, situada en el archipiélago de las islas Shetland del Sur, en la Antártida. Allí se encuentra la base española Gabriel de Castilla.

 

La investigación se llevará a cabo entre los meses de diciembre y marzo entre esta base y la colonia de pingüinos situada a dos horas a pie. Un recorrido que deben hacer a diario durante más de dos meses. "Funcionamos a golpe de predicción. De hecho todas las tardes, antes de la cena, una de las actividades en la base es una reunión donde se comenta la predicción meteorológica para el día siguiente. Muchas veces salimos sabiendo que tenemos que volver antes porque la predicción indicaba empeoramiento a partir de cierta hora de la tarde y otras veces sobreviene el cambio de tiempo aunque no estaba previsto y tenemos que volver antes", explica Benlliure.

 

"En la colonia de pingüinos estamos unas seis horas. Salimos después de desayunar hacia las 8:30 y volvemos hacia las 6 de la tarde. Nos vamos con un pícnic que nos prepara el cocinero, que consiste en un caldo calentito que nos viene de maravilla y en un sandwich y una pieza de fruta, todo cosas fáciles y rápidas de comer porque no nos conviene sentarnos largo rato en la comida porque nos enfriamos por culpa sobre todo del viento. Entonces sí que volvemos para la cena donde nos encontramos todos otra vez en la base», señala la bióloga.

 

Para Josabel Belliure es la quinta campaña antártica. La científica comparte espacio de trabajo con militares del Ejército de Tierra, encargados del mantenimiento y con sismólogas y vulcanólogos responsables de estudiar la actividad del volcán de la isla Decepción.

 

CIENTÍFICA EN LA BASE GABRIEL DE CASTILLA

 

Belliure fue una de las dos primeras mujeres en pisar la base Gabriel de Castilla junto a la sismóloga Isabel Blanco, de la Universidad de Burgos, durante la campaña 1993-1995. A partir de aquella campaña la presencia de mujeres en la base fue en aumento. El año pasado había 42 personas en la base y de ellas ocho eran investigadoras. "La campañas son muy dinámicas. Hay investigadores que llegan, biólogas que se van pero normalmente en Gabriel de Castilla nunca hemos sido más de siete u ocho mujeres a la vez", apunta Belliure.

 

La campaña, liderada por el biólogo Andrés Barbosa del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, cuenta con la participación de biólogos de la Universidad de Extremadura y de Alcalá. Pingufor tiene como objetivo investigar el efecto del cambio global en la fisiología de tres especies: el pingüino barbijo (Pygoscelis antarctica), el Adelia (Pygoscelis adeliae) y el papúa (Pygoscelis papua).

 

LOS PINGÜINOS, "CENTINELAS" DEL ECOSISTEMA ANTÁRTICO

 

Josabel Belliure explica que los pingüinos antárticos están considerados como centinelas de la salud del ecosistema antártico. La bióloga, nacida en Calpe y profesora de Ecología de la Universidad de Alcalá, destaca que se ha observado que hay cierta disminución de las poblaciones de pingüino barbijo y adelia. La hipótesis es que podría estar relacionada con el calentamiento que se viene produciendo en la península antártica, una de las zonas de la región Antártica donde se ha observado un aumento de la temperatura de 2 grados y medio. El aumento de la temperatura del mar puede hacer disminuir las poblaciones de krill, principal alimento de los pingüinos. Además, también se ha comprobado la llegada a la Antártida de parásitos que tienen que ver con la presencia de garrapatas. Estas transmiten enfermedades nuevas a los pingüinos, señala la bióloga.

 

La colonia de cría de pingüinos barbijos del proyecto Pingufor está formada por algo más de 20 000 parejas reproductoras. Los tres biólogos encargados de hacer el seguimiento diario de la colonia han de escoger unos 200 nidos para marcar a sus pollos e instalar transmisores a los adultos.

 

Para los investigadores es importante conocer la distancia a la que se desplazan los padres para capturar el krill, su principal alimento. Por regla general esta especie cría un par de pollos por pareja.

 

* Imágenes: © Miguel Ángel Jiménez Tenorio

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