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JORGE BRUGOS
Lunes, 13 de noviembre de 2017

Asesinos de palabras

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Noticia clasificada en: CATALUÑA

Palabras, esos elementos que ponen nombre y sentido a la realidad. Ese recurso tan imprescindible para comunicar y trasmitir lo que sentimos a la sociedad. Vocablos, que, en ocasiones, no manifiestan la verdad de las cosas o de las situaciones. No por sí mismas, ellas solo reciben órdenes de aquellos que requieren sus servicios para enviar el mensaje. A estas no les interesa que lo que se comunica sea cierto o falso, ellas solo cumplen su misión, hacer legible y entendible para los hombres las intenciones o sentimientos de las personas.

 

Hombres como Carles Puigdmemont y su camarilla. Que con afán de construir un relato victimista que cale en el mundo, son capaces de cambiar el significado de las palabras a su antojo y tergiversar el contenido de estas. Presos políticos, exiliados, democracia… Estos son muchos de los vocablos que el independentismo ha amoldado a su gusto y a su causa para justificar las intenciones secesionistas.

 

Según la Real Academia Española, Exilio significa “Pena que consiste en expulsar o hacer salir a una persona de un país o de un territorio”. Una definición que no corresponde en nada con la que los secesionistas han plasmado en sus declaraciones al considerar a Puigdemont un exiliado. Un individuo, que más que desterrado es un turista español, y si, español, aunque le pese, en tierras belgas. Ya que de momento no se le ha impuesto al ex President ninguna pena que le prive del derecho de regresar a España. Es más, no solo cuenta con esa garantía, sino que este tiene la obligación de volver a nuestras fronteras para ser juzgado por los delitos que se le imputan.

 

Unas culpas, que por mucho que traten de aludir, seguirán ahí. Por mucho que transformen el significado de las palabras, continuarán siendo unos traidores a la nación. Porque las mentiras, por mucho que se repitan, siguen siendo falacias. Los vocablos, al igual que las mentiras, por mucho que se tergiversen, siempre mantendrán su verdadero significado. Puigdemont por mucho que se le tilde de exiliado o de preso político, seguirá siendo un fugitivo y un futuro, político preso si la justicia así lo dictamina.

 

Dejen de inventarse palabras, cesen sus empeños en metamorfosear su figura. Por mucho que lo intenten, su causa nunca será licita, por mucho que insistan la DUI siempre será ilegal. Porque quien legisla y controla el marco normativo no es la RAE, sino la Constitución y con ella las instituciones que amparan su potestad. Aunque cambien el significado verdadero de las palabras, se les seguirá pidiendo cuentas ante los tribunales. Pese a que asesinen al mensajero, ósea se, las palabras, su causa nunca estará justificada. 

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