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FERNANDO QUILIS TAURIZ
Viernes, 27 de octubre de 2017
TRIBUNA

Desigualdad obscena

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Se acaba de celebrar en toda Europa una semana de acción social contra la pobreza con objeto de sensibilizar a todos los gobiernos y administraciones públicas de la necesidad de erradicar lo que entre los especialistas ya se denomina “desigualdad obscena”.

 

Los índices de pobreza, tal y como reflejan los informes de Organizaciones No Gubernamentales como Oxfam, no paran de aumentar, desbordando las medidas para paliarla que toman los gobiernos e instituciones europeas. Como consecuencia de las restricciones de fondos públicos, cada vez mayores a consecuencia de la crisis y de las políticas de ajustes que ésta ha desatado, se han hecho imprescindibles las organizaciones que, como Cáritas, intervienen ayudando a las familias más necesitadas con donaciones de particulares.

 

Estos informes coinciden en señalar a España como uno de los países de la Unión Europea en los que más ha crecido la desigualdad. Y Alicante es, a su vez, una de las provincias de España situadas más arriba en esa triste clasificación.

 

En la ciudad de Alicante esos datos adquieren cara y paisaje. Basta con darse un paseo por la periferia norte de Alicante y los alrededores del Cementerio para constatar las deficiencias en habitabilidad y recursos que presentan muchas de las viviendas de esa zona, cuyos habitantes, bien en paro o con empleos precarios y mal retribuidos, tienen que hacer verdaderos malabarismos para cubrir cada día las necesidades básicas de alimentación, vivienda, vestido, energía y poder llegar a fin de mes.

 

La pobreza extrema de estos barrios resalta mucho más en determinadas ocasiones en las que, como ha ocurrido en Alicante con la opulenta celebración del evento Ocean Volvo Race en la fachada marítima de la ciudad, precisamente coincidiendo con la Semana Europea de Movilización por la Pobreza Cero.

 

Las ayudas que provienen tanto de organismos públicos como privados son solo parches que además se demuestran insuficientes ante un nivel de pobreza que no cesa de aumentar o, en el mejor de los casos, se mantiene a duras penas. Las perspectivas además no son halagüeñas ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo. El millón y medio de puestos de trabajo que al menos se necesitarían para empezar a revertir la situación no asoma por ningún sitio y la continua e irreversible robotización de la producción no ayuda en absoluto a ser optimistas con las políticas de empleo.

 

Los Ayuntamientos, y el de nuestra ciudad no podría ser una excepción, se ven impotentes con sus insuficientes recursos para hacer frente a la coyuntura que atraviesa la ingente cantidad de familias que se encuentran muy próximas o por debajo del denominado “umbral de la pobreza”.

 

La solución a la pobreza no pasa sólo por garantizar dotaciones municipales, servicios e infraestructuras en los barrios con alto riesgo de exclusión social. Por supuesto esas dotaciones deben darse por sentadas, pero por sí solas no resuelven el problema de la pobreza. Tampoco la recolección de donaciones desinteresadas que, por propia naturaleza, solo pueden ser ocasionales. Vienen bien, sin duda, pero no resuelven el problema estructural.

 

El problema de la miseria solo puede empezar a erradicarse mediante la creación de puestos de trabajo con salarios dignos para poder satisfacer las necesidades básicas. Pero esa generación de empleo no se está produciendo. Mientras llega, o por si nunca llega, el Estado es la única entidad con capacidad legislativa, ejecutiva y económica para poner en marcha ayudas económicas y subsidios que permitan a las familias que ahora se encuentran en situación de riesgo de exclusión social recuperar su poder adquisitivo.

 

Los gobiernos y las administraciones públicas deberían asumir la responsabilidad de garantizar que ninguna persona se vea privada por falta de medios de la vida digna a la que todo ser humano tiene derecho. ¿Cómo? Con la denominada Renta Básica Universal o Ingreso ciudadano.

 

* Fernando Quilis Tauriz. Área de Sociedad Civil de Podemos Alicante

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