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JORGE BRUGOS
Domingo, 10 de septiembre de 2017

Despotismo catalanista

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Queridos catalanes, no solo los que os sentís españoles, sino también para los independentistas. Aboguéis por la ruptura o por la unión, leer estas palabras, saborear cada frase, meditar, leerlo de nuevo y recapacitar.

 

Lloro por vosotros, me da lástima vuestra situación. No solo la que se está viviendo en estos tiempos, sino por la que se puede respirar cuando residáis en una hipotética Cataluña independiente. Una nación democrática sin libertad. Unos ciudadanos libres subyugados a una ideología xenófoba que repudia e ignora a los que piensan distinto. Dictadura de pensamiento al más puro estilo Orwell que adoctrina a los noveles e intenta convencer a los adultos. Inventores de propaganda, manipular las mentes, creadores de las más rebuscadas demagogias hasta el punto de utilizar a los muertos como arma política.

 

Una realidad, que no me la estoy inventando. Muchas personas sufren a este régimen fascista copiado de la obra 1984 durante los 365 días del año sin que nadie haga nada o las instituciones detengan la mano de hierro de Carles Puigdemont. Un dictador con disfraz de libertador. Un hombre capaz de manipular la historia para que sus conciudadanos crean en una utópica soberanía catalana. Héroes, leyendas, todo vale para justificar las ansias de independencia. Una emancipación que esconde el afán de poder del ejecutivo catalán. Puigdemont quiere ser el Rey, Forcadell la Reina y Rufián el bufón. Un reparto del pastel que ya han determinado, ya se sabe que puesto va a ocupar cada uno en la República Catalana. Una República con Rey, que curioso, que espejismo, que ironía.

 

Puigdemont, como todos los dictadores, quiere ascender dando un golpe de Estado no para continuar con la democracia, sino para establecer una dictadura y perpetuarse en el poder. Como ya hicieron Castro, Chávez, Pinochet... Todos los golpistas suelen ser dictadores. Que no os engañen queridos catalanes. Sólo los déspotas deshacen la legitimidad de un parlamento. Como Maduro, Puigdemont ha coartado la soberanía parlamentaria acallando a los críticos y eliminando a la oposición.

 

Que no os engañen, ni Cataluña va a estar en la Unión Europea, ni va a ser una democracia. Aislada del mundo, dictatorial, con deflación y sin recursos, esa es la realidad, así será una Cataluña independiente. 

 

*Jorge Brugos es coordinador de Comunicación de Ciudadanos en Alicante Capital.

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