Día Sábado, 25 de Julio de 2026
Lo que el fútbol nos enseña sobre educar
"Ningún jugador es mejor que todos juntos." "Juntos somos más fuertes." Con estas palabras resumía Luis de la Fuente la victoria de España el pasado domingo. Y añadía algo que interesa especialmente a quienes nos dedicamos a la docencia: "Trabajo, trabajo y trabajo. Ser disciplinado. Yo siempre hablo de valores, disciplina y capacidad de esfuerzo y sufrimiento. Esa es mi dieta."
El domingo España volvió a demostrar que las grandes victorias nunca son obra de una sola persona. Detrás de cada éxito hay un equipo. Hay esfuerzo compartido. Hay confianza. Hay personas diferentes remando en la misma dirección, sabiendo que el objetivo común está por encima de cualquier interés individual. No fue un jugador el que ganó el partido: fue un grupo que llevaba meses, quizá años, entendiendo que ninguno de ellos era más importante que el conjunto.
Es exactamente lo que intentamos transmitir cada día en un aula, aunque no siempre lo consigamos. La educación no debería formar triunfadores individuales aislados, sino personas capaces de sumar, de reconocer el valor de quien tienen al lado y de entender que el éxito propio y el éxito del grupo no son caminos distintos. Cuando dejamos de buscar el protagonismo del alumno más brillante y empezamos a construir grupo, el aula entera es capaz de superar obstáculos que un alumno aislado nunca superaría solo. Esa es quizá una de las mayores lecciones que nos deja esta generación de futbolistas: cuando dejamos de buscar protagonistas y empezamos a construir juntos, somos capaces de superar cualquier obstáculo.
Pero para llegar ahí hace falta lo que De la Fuente pone como condición previa, y que en el mundo educativo a veces tratamos como si fuera un valor secundario: disciplina y capacidad de esfuerzo. No hay trabajo en equipo sin trabajo personal antes. No hay confianza colectiva sin la disciplina individual que la sostiene día a día, en los entrenamientos que nadie ve, en las tardes de estudio que tampoco ve nadie. Hablamos mucho de motivación, de metodologías innovadoras, de atención a la diversidad —todo necesario—, pero corremos el riesgo de olvidar que ningún método sustituye al esfuerzo sostenido. Esa es, quizá, la lección que esta generación de futbolistas devuelve a las aulas: el esfuerzo, bien entendido, no es un castigo ni una imposición del pasado, es la base de cualquier logro que merezca la pena.
Los pueblos, como los equipos, avanzan cuando recuperan la unidad, la ilusión y la confianza en sí mismos. Y las escuelas, como los pueblos, avanzan cuando dejan de mirar solo al alumno individual y empiezan a construir comunidad educativa: familias, docentes y alumnado remando en la misma dirección. Los mejores proyectos educativos nacen cuando dejamos de dividirnos —entre metodologías enfrentadas, entre ideologías pedagógicas, entre centros que compiten en lugar de colaborar— y empezamos a sumar. Cuando entendemos que el futuro de un alumno no lo construye un solo docente, ni una sola asignatura, sino un proyecto educativo compartido y sostenido en el tiempo.
Porque la verdadera fuerza de un sistema educativo no está en el talento aislado de sus mejores alumnos, ni siquiera en el de sus mejores profesores, sino en la capacidad de caminar juntos hacia un mismo objetivo. No hay reto demasiado grande —ni la brecha educativa, ni el abandono escolar, ni la falta de vocaciones docentes— cuando una comunidad educativa decide caminar unida en lugar de fragmentarse en intereses particulares.
Porque, al final, las mayores victorias educativas nunca las consigue una persona. Las consigue una comunidad entera cuando vuelve a creer en sí misma, en su proyecto y en el valor del esfuerzo compartido. Quizá haya llegado el momento de recuperar lo nuestro: la disciplina como valor educativo que no está reñido con la motivación, el esfuerzo como camino y no como castigo, y el trabajo en equipo —entre docentes, familias y alumnado— como meta real de cualquier proyecto que aspire a formar personas completas, íntegras.
Manuel Martínez Sirvent es profesor asociado universitario, docente de secundaria y bachillerato; politólogo colegiado en el Colegio Profesional de Ciencia Política, Sociología, Relaciones Internacionales y Admin. Pública de Madrid.



















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