Día Sábado, 25 de Julio de 2026
5 planes para un fin de semana de desconexión sin salir de Alicante

¿Sábado por la mañana y ningún plan en la agenda? En Alicante eso no tiene por qué ser un problema. La ciudad tiene playa a un paso del centro, un casco antiguo que invita a caminar despacio y suficientes rincones de calma como para que dos días basten para sentir que has parado de verdad. Lo mejor es que basta con saber por dónde empezar. Te dejamos cinco planes que, juntos, forman un fin de semana redondo.
Arranca con un rato para ti
Antes de salir a la calle, regálate una mañana sin prisas. Cada vez más gente que busca desconectar opta por hoteles con spa en Alicante para empezar el día con un baño en aguas templadas, un jacuzzi con vistas o, simplemente, un rato de silencio antes de que arranque el bullicio. Lo mejor es que muchos de estos espacios abren sus circuitos termales también para quien solo quiere pasar unas horas. Y créenos, notar cómo se afloja la tensión de los hombros nada más entrar al agua cambia por completo el resto del día.
Con el cuerpo ya más ligero, toca salir a la calle. Y en Alicante, salir a la calle significa, casi sin querer, acabar en el Barrio de Santa Cruz.
Pierde el rumbo en Santa Cruz
Aquí las calles son tan estrechas que el sol entra en líneas, las fachadas cambian de color en cada esquina y las macetas cuelgan de los balcones como si llevaran ahí toda la vida. Lo mejor es caminar sin objetivo, parar donde apetezca, asomarse a una tienda pequeña, sentarse un rato en una escalera a ver pasar a la gente. No hay mucho que "visitar" en el sentido clásico, y esa es precisamente la gracia.
Cuando el calor empieza a ser el protagonista, lo lógico es buscar el mar. Y en Alicante lo tienes bastante cerca.
Tarde de playa, sin coger el coche
La Playa del Postiguet está a diez minutos andando del centro, así que coges una toalla y listo. Una tarde tumbado en la arena, con un libro a medio leer o simplemente con los ojos cerrados escuchando las olas, hace más por el ánimo que muchas escapadas largas. Si en algún momento apetece moverse, el paseo hasta el puerto merece la pena, sobre todo cuando empieza a caer la tarde y los barcos van entrando despacio.
Y como toda tarde de playa pide algo, lo siguiente es sentarse a la mesa.
Una sobremesa que no tenga prisa
La cocina alicantina tiene fama merecida. Una terraza en el centro, un arroz bien hecho o unas tapas para compartir, y dejar que pase el tiempo; ese es, en realidad, todo el plan. Conviene elegir sitios donde el camarero no tenga prisa por traer la cuenta, porque parte del descanso está justamente en quedarse un rato más de lo previsto, charlando, sin nada urgente esperando fuera.
Con el día ya cayendo, queda el mejor momento para guardar.
El castillo, al atardecer
Subir al Castillo de Santa Bárbara cuando el sol empieza a bajar tiene algo que no podemos explicar. Desde arriba se ven los tejados del casco antiguo, el puerto, la playa que has pisado esa misma tarde y el mar extendiéndose hasta donde alcanza la vista. Solo siéntate un momento y deja que la luz vaya cambiando. Después, baja despacio, sin prisa, para poner punto final al fin de semana.



















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