Día Viernes, 05 de Junio de 2026
ALICANTE
El nuevo PGE plantea reducir el tráfico en el litoral y reforzar las conexiones entre barrios

El PGE también prevé un nuevo eje articulador entre la avenida de Denia y la A-79, además de una nueva ronda metropolitana sobre la A-70.
El Plan General Estructural en el que trabaja el Ayuntamiento de Alicante plantea un cambio de modelo en la movilidad de la ciudad para reducir el tráfico en el frente litoral y el centro urbano, mejorar la conexión entre barrios y reforzar los desplazamientos peatonales y ciclistas.
La propuesta diseñada en el PGE apuesta por una red viaria más equilibrada, jerarquizada y policéntrica, con el objetivo de dejar atrás un esquema de movilidad concentrado en el centro y avanzar hacia un sistema capaz de distribuir mejor los flujos de tráfico por el conjunto del término municipal y su entorno metropolitano.
El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, ha señalado que el documento ofrece “la oportunidad de rediseñar el modelo de movilidad de Alicante para evolucionar de un sistema concéntrico a uno radial y policéntrico, que conecte los barrios entre sí, fomente los desplazamientos activos y reduzca progresivamente el tráfico del frente litoral y del casco histórico”.
Una de las principales líneas de actuación pasa por desviar parte del tráfico hacia cuatro rondas metropolitanas. La primera es la Gran Vía y su prolongación hacia la Playa de San Juan. La segunda se apoya en la Vía Parque, cuya finalización y conexión directa con la A-79 permitirá cerrar la segunda ronda y absorber parte de los desplazamientos que ahora se concentran en el litoral y en la zona central.
El PGE también prevé un nuevo eje articulador entre la avenida de Denia y la A-79, además de una nueva ronda metropolitana sobre la A-70. En este último caso, el planteamiento municipal pasa por transformar su tramo más urbano en un bulevar verde integrado en la ciudad.
La reconversión de la A-70 entre los enlaces de la A-77 y la CV-821 permitiría reducir el efecto barrera que actualmente genera esta infraestructura entre barrios y áreas urbanas. La actuación incorporaría espacios ajardinados y zonas de estancia, con una concepción más urbana y permeable de este eje viario.
El nuevo modelo de movilidad se completa con una red continua de itinerarios peatonales y ciclistas, así como con conexiones transversales destinadas a favorecer la integración de barrios que hoy se encuentran fragmentados por grandes infraestructuras.
En paralelo, el PGE contempla que el tráfico de largo recorrido se desvíe hacia las autovías A-77 y AP-7, utilizando las infraestructuras existentes de escala metropolitana para evitar su entrada en el núcleo urbano. La creación de rondas y anillos mallados permitiría recoger y redistribuir los flujos de manera jerarquizada, con el objetivo de aliviar la congestión en el litoral.
La ejecución del tercer carril de la A-70 entre el aeropuerto y el enlace con la A-77 se considera una pieza clave para ordenar los desplazamientos de media y larga distancia. Esta actuación facilitaría la liberación del tramo urbano de la autovía y su futura transformación en una ronda verde más integrada en la ciudad.




















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