Día Sábado, 23 de Mayo de 2026
El cubo de la mierda
Me ratifico, he dicho mierda. No basura, desperdicios, heces o excrementos, mierda con sus seis letras. De forma sonora, porque no es lo mismo decirlo con la boca pequeña que enfatizarlo arrastrando la eeeeee y elevando el tono. En esas aguas venimos nadando desde hace mucho. Aguas sucias sin color, ni social ni político, de nauseabundo olor.
Nos deja una mancha doble. Ensucia ropa y piel y produce vómitos, pero lo primero se lava y desaparece y lo segundo se pasa, tras desagradables arcadas, tirando de la cadena. La otra es mucho peor, más persistente y grave. La mancha anímica.
Cada escándalo, cada fraude, cada bribonada provoca una mella en las cachas de la moral. Lesiona, mina la credibilidad y horada la confianza de todos aquellos que nos conducimos, más o menos, en la senda del orden y el respeto ajeno. Nos podemos arrimar al borde, dar incluso algún pasito fuera, pero habitualmente circulamos por el centro sin salirnos. Por el contrario, estos miserables desperdicios sociales jamás han pisado el camino salvo para cruzarlo.
No sé si nacen o se hacen, son de dónde nacen o de dónde pacen y, la verdad, me importa un carajo. El caso es que conviven con nosotros, parecen iguales, huelen igual y hasta se comportan, externamente, de manera normal mientras en su interior carecen de la más mínima ética o empatía con el resto.
Tienen un objetivo, uno solo. Una estrella Polar que guía sus pasos, un Faro de Alejandría que les aleja de la costa rocosa, un Norte magnético que guía la brújula de su torcido comportamiento, aprovecharse del esfuerzo ajeno. Este único fin les aleja de la moral y de cualquier ideología a lo Marx (el hermano no el teórico filósofo incansable trabajador) “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Todo ello mientras sirvan a mis intereses se sobreentiende.
Son de cambiante pelaje. Camaleones políticos que se mimetizan para pasar desapercibidos hasta que se les fotografía con las manos en la saca y ponen la cara del conejo deslumbrado por la luces del coche en carretera rural. ¿yo?, ¿yo?, todo es mentira soy el más humilde y el más recto de los hombres.
Si a estas alturas del “relato” no sabes de lo que va el tema vives en una burbuja, también de mierda. Tú pártete el lomo para sacar adelante a la familia, para darles un hogar y condiciones de vida adecuadas, para que un día, cuando sean ancianos, puedan adquirir una vivienda y, con un poco de suerte (bastante) retirarte a contar nubes a la orilla de la playa y disfrutar Il dolce far niente (1). Mientras pasa por caja a ver si crees que nuestros políticos se mantienen solos.
Según te levantas y enciendes la luz estás pagando impuestos para ello. Café y tostada con su IVA correspondiente al que añadir la electricidad para prepararlos; la ropa que te pones también participa del mencionado tributo. El del coche ya lo pagaste y su combustible vale (no cuesta) la mitad porque el resto es el especial de hidrocarburos e IVA. Si eres asalariado retención, vamos pago adelantado, del IRPF, si empresario o autónomo (mis más sinceras condolencias) mejor ni lo menciono, esto es un artículo no un tratado impositivo interminable.
Vivienda en propiedad diezmo anual al ayuntamiento. Recoger desperdicios sólidos o circular por las calle que te ha visto nacer sufragada por tus ancestros no es gratis, que lo sepas. Hacer reformas en casa, impuesto de construcciones no vaya a quedar algo sin gravar. Y si necesitas una copia de algún documento, atestado policial, copia de licencia o cualquier otro, la correspondiente tasa por ir a la fotocopiadora y ponerle un sello. Que digo yo (seguramente errado sin h), ya tenía poco sentido antes pero ahora que se expide telemáticamente desde la plataforma digital obligatoria parece que ninguno.
Como vendas, mueble o inmueble, transmisiones patrimoniales; si heredas ya sabes sus causantes habían pagado poco y hay que completarlo; si documentas una operación actos jurídicos, adivina adivinanza, documentados.
Seguro que me dejo bastantes, pero no es plan de ser exhaustivo ni de añadir tristeza al tema.
Todo ello lo damos por bien empleado sin con ellos pueden nuestros queridísimos representantes vivir en casas oficiales a nuestro cargo, desplazarse en coches oficiales, tener escoltas y demás prebendas e hinchar sus cuentas y patrimonio personal. Si además, pueden encerrarse en Paradores del Estado con profesionales del amor, montar una jarana de no te menees, destrozar mobiliario y consumir sustancias prohibidas, obviamente también a nuestro cargo, mejor que mejor. Si sirve para que la ciudadanía permanezca encerrada en casa mientras se desplazan dichas profesionales entre comunidades autónomas con salvoconductos estatales, pues eso, de cine.
No se vayan todavía, aún hay más. Qué decir con respecto a ser un afamado defensor de los derechos humanos más viajado que Willie Fog (también conocido, pero menos, por Phileas Fogg) absolutamente desinteresado en lo económico y resultar que el pequeño cervatillo creció en forma de lobo hambriento dando tremendas mordidas con las que alimentaba a su prole. O ver cómo se diluyen y desaparecen, sin posibilidad de recuperación, cientos de millones en cursos de formación para los menos favorecidos de mano de estos benditos y alabados representantes de la pulcritud y honradez pública. Ere que ere.
Para todos hay, no crea nadie que esto va en ideología, como ya he dicho sólo tienen una, el beneficio personal a costa del esfuerzo ajeno. Tampoco es mal asunto, ni pequeño, fomentar viviendas sociales a precio asequible en una zona tensada y privilegiada y que sus adjudicatarios sean altos funcionarios del municipio. Los propios encargados precisamente de su distribución, o familiares, amigos, allegados y demás “carotas” con estados patrimoniales muy por encima de los iniciales destinatarios. ¿pero quién narices gobierna Les Naus (Las Naves) de la Administración y sobre todo, qué le hemos hecho el resto para que así nos traten?
Este gran cubo de mierda me recuerda la paradoja del Sorites de un tal Eubulides de Mileto (sus amigos le conocemos por Eubu), o paradoja del montón. Si cogemos un puñado de arena de la Playa de San Juan (por poner ejemplo local), es un montón de arena sin lugar a dudas. Si a ese montón le quitamos un grano sigue siendo un montón de arena, al igual que si le quitamos dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, etc. Ahora bien, si seguimos así en algún momento dejará de ser un montón ¿Cuándo?, quí lo sa.
Mutatis mutandi, nuestro cubo político social está hasta el borde de desperdicios, contiene un montón de mierda y si quitamos un cagarro, dos, tres o unos cuantos, seguirá siendo un gran cubo de inmundicia irrespirable asoladora del ánimo general. La solución, particularmente, se me presenta cristalina, diáfana, evidente e inequívoca.
No se puede esperar a que el montón deje de serlo, sería tarde. Haríamos como la rana cociéndose a fuego lento en la olla que no salta porque aún no se ha escaldado e incluso tiene una sensación de agradable calor. Cuando el agua hierve ya no tiene fuerzas y muere cocida. Obviamente son imprescindibles mecanismos de control previos e INDEPENDIENTES para que todo funcione, los llamados, temidos y odiados (como debe ser) “asuntos internos” de las series policiacas. Obviamente no pueden designarse ni depender de cualquier modo de aquellos a quién deben controlar, tiraríamos un dinero que no nos sobra.
Tan o más importante que la vigilancia previa es la contundencia de la reacción ante el defecante. Ha de ser rápida, contundente, seria y eficaz, bofetón a mano abierta marcando los dedos en la mejilla. Que ni se levante ni tenga ganas. No físico, aunque ganas, como meigas, haylas. Ni puede tolerarse, ni minimizarse, ni olvidarse. El lesionado es una nación entera, el resto de ciudadanos que se esfuerzan a diario, los perjudicados millones de seres defraudados material y anímicamente que han depositado su confianza en quien no la merece. Las penas, respetando el Estado de Derecho (no somos como ellos), rápidas y efectivas. Confiscaciones, retenciones, anulación de títulos y honores, prebendas y privilegios, sueldos y gratificaciones. Sin paliativos, a saco paco.
Al primer grano que se distrae del montón reacción inmediata provocadora de un doble, incluso triple, efecto: el merecido y ganado a pulso castigo al miserable, el aviso a futuros navegantes de esas aguas y la satisfacción del perjudicado que repone o, como poco, reanima.
Amigo Eubu, qué olvidado te tienen.
*Enrique Vila es abogado. Fundador del despacho Vila, Corell y asociados.
(1). En otras palabras rascarse los ……………



















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