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INMACULADA MENGUAL - Columna Expertise
INMACULADA MENGUAL - Columna Expertise Jueves, 21 de Mayo de 2026

Bolsillos llenos

Inmaculada Mengual Bernal es abogada y periodista. Doctora por la Universidad de Murcia y docente. Coordina proyectos formativos vinculados con la cultura y el turismo.

 

Vivimos abrumados entre tantas leyes, reglamentos, reales decretos, ordenanzas... Y muchísimos de ellos son tan complejos que, para entenderlos, no basta con una primera lectura. En este panorama de horror vacui jurídico: ¿Puede existir alguna conducta que quede en un vacío legal, sin que ninguna normativa la haya tenido en cuenta?

Les contaré un caso real que escapa a la ley y se ha quedado actualmente en un limbo legal. Era un buen chaval; Desde los siete años estaba familiarizado con las tareas de la construcción: Su padre dirigía una pequeña empresa y le acompaña, subido con él en el camión, en las tareas de ir al vertedero municipal. Su hobby era ir luego él solo por las tardes en su bici y, tranquilamente recogía trocitos de cristal, restos de mosaicos, monedas... Regresaba a su casa con los bolsillos a rebosar.

 

Bien es cierto que, con los años, aquello que empezó con la sencilla maniobra de recoger piezas curiosas y metérselas en los bolsillos, se “profesionalizó” un poco más ya que se compró hasta un detector de metales.

Ahora, décadas más tarde, tiene ochenta años y su colección supera las… ¡6.000 monedas de oro! Su planificación hereditaria es vender una gran parte de ellas al museo y, otra parte donarlas a sus dos hijos, lo que les permitirá vivir con holgura y sin pesadillas.

Se ha reunido ya en varias ocasiones con el director del museo con su oferta de venta; La respuesta es no rotundo: La ley obliga al museo a verificar el origen legal de las piezas que quiera adquirir; Incluso ha tenido otros encuentros en el Ministerio sin que sea posible avanzar mientras no aporte el título de compra de estas monedas.

 

Y aquí comienza el problema del vacío legal. Para poder adquirirlas, el museo ha de investigar y acreditar el origen de estos fondos (pues no puede tener nada que provenga de un expolio).

En los años en los que, vamos a llamarle Sr. Coleccionista, amontonaba en sus bolsillos estas monedas, no existía la minuciosa regulación actual sobre protección del patrimonio en el proceso de obras de construcción, sobre todo en la fase inicial de excavación de los solares.

De forma que los albañiles movían libremente sus retroexcavadoras a diestro y siniestro, para preparar los firmes del terreno. Y de ahí, al contenedor; Y, más tarde al vertedero municipal. Y, en este trayecto, eran muchos los operarios, entre ellos nuestro amigo coleccionista, que recopilaban sus piezas sin conciencia de estar infringiendo ninguna ley, pues ninguna normativa lo prohibía.

 

Hoy en día la situación es justo la inversa: Estas maniobras están controladísimas y, ante el más pequeño fósil que pudiera aparecer, ipso facto se paraliza la obra y, entran en ella los técnicos de patrimonio para investigar, datar y valorar.

Actualmente y, desde el punto de vista legal, todos los profesionales que trabajan en los museos están obligados a conocer todas las circunstancias que afectan a las monedas; Especialmente cómo se descubrieron, con el fin de evitar los problemas del mercado negro y también de las falsificaciones.

Estos vacíos legales no son deseables porque generan mucha incertidumbre. De ahí que la planificación hereditaria de nuestro amigo coleccionista se antoja un poco amarga.

Hay obras de arte que nos llevan también a poder verlas vacías y, a descubrir qué esconden en su interior. Nos detenemos en una pieza que tiene muchas similitudes con nuestro caso legal: Estamos ante una colección infantil pero que, ahora sí, ha podido entrar en un museo. Y está expuesta con todos los requisitos cumplidos.

[Img #28991]

La podemos visitar en la Fundación Antonio Pérez-Centro de Arte Contemporáneo (Cuenca). Este artista también comenzó como coleccionista en su niñez: “Lo que comenzó en los bolsillos de un pantalón de pana, hoy se ha convertido en uno de los museos más importantes de arte contemporáneo de nuestro país”. Incluso en el propio museo podemos leer en una de sus paredes cómo se creó: “un museo en tu bolsillo”.

Se trata de unos preciosos envases de caramelos que se han transformado en unas obras de arte.  Las podemos ver primero en una colección ordenada de envases de dispensadores de caramelos que, por su colorido y geometría llaman muchísimo la atención. Y no es sino después de una mirada más pausada cuando nos damos cuenta de que se trata de estos envoltorios. Y, luego, podemos también observarlos desprovistos y vacíos ya de su envoltura y es cuando descubrimos el truco del sencillo mecanismo que esconden por dentro.

[Img #28992]

La expresión coloquial “llenarse los bolsillos” apela a una conducta de obtención de rápidos beneficios pero casi de forma ilícita. Pero en nuestros dos casos uno, hoy millonario, nada infringió porque se los llenó cuando no existía ninguna ley; Y, el segundo, ha logrado trasladar todo el apreciado contenido desde sus bolsillos en un bellísimo museo.

Revisen bien sus bolsillos y cajones que, a las pruebas me remito, pueden tener mucha enjundia legal y artística también.

 

Inmaculada Mengual Bernal - Abogada y periodista. Doctora por la Universidad de Murcia. Docente. Coordina proyectos formativos vinculados con la cultura y el turismo.

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