Sábado, 07 de Marzo de 2026

Actualizada Sábado, 07 de Marzo de 2026 a las 21:22:05 horas

INMA LARA VÁZQUEZ
INMA LARA VÁZQUEZ Sábado, 07 de Marzo de 2026

8M: las mujeres de nuestra casa común

Cada 8 de marzo hablamos de igualdad, de derechos, de brechas pendientes. Y es necesario. Pero quizá este año conviene ampliar la conversación y mirar hacia otro concepto que atraviesa nuestro presente: la sostenibilidad.

Si entendemos la sostenibilidad como la capacidad de cuidar lo que tenemos para que también puedan disfrutarlo quienes vengan después, entonces debemos reconocer algo evidente: durante décadas, muchas mujeres han ejercido ese liderazgo del cuidado sin ocupar titulares.

 

Lo han hecho en el ámbito doméstico, gestionando recursos con una eficiencia que hoy llamaríamos economía circular. Lo han hecho en el tejido asociativo, sosteniendo redes vecinales, educativas y sociales que refuerzan la cohesión de los barrios. Lo hacen cada día en empresas, cooperativas y organizaciones donde impulsan modelos de producción más responsables. Y lo hacen también en el mundo rural, donde la fijación de población y la preservación del entorno tienen, en muchos casos, nombre de mujer.

No se trata de idealizar ni de perpetuar roles tradicionales. Al contrario. Se trata de reconocer que el cuidado —históricamente asignado al ámbito privado— es en realidad una competencia estratégica para el futuro colectivo. Cuidar no es una tarea menor. Cuidar es anticipar, planificar, proteger, optimizar. Cuidar es pensar a largo plazo.

La sostenibilidad exige precisamente eso: visión intergeneracional, responsabilidad compartida y capacidad para equilibrar desarrollo económico con bienestar social y respeto ambiental. Y ahí el liderazgo femenino —cada vez más presente en la empresa, en la innovación y en la política local— aporta una mirada imprescindible.

 

Sin embargo, ese liderazgo sigue estando infrarepresentado en muchos espacios de decisión. En sectores estratégicos vinculados a la energía, la industria o la transición ecológica, la presencia de mujeres en los órganos de dirección continúa siendo inferior a la deseable. No por falta de talento, sino por inercias estructurales que todavía debemos superar.

Si queremos transformar nuestro modelo productivo, necesitamos todas las capacidades disponibles. Necesitamos diversidad en la toma de decisiones. Necesitamos equipos donde convivan experiencias distintas, edades distintas, trayectorias distintas. Porque los desafíos ambientales y sociales no se resuelven desde una única perspectiva.

Hablar de mujer y sostenibilidad en el 8M no es reducir el debate a una cuestión identitaria. Es entender que la transición hacia un modelo más equilibrado y justo requiere integrar el valor del cuidado en el centro de la economía. Y eso implica reconocer, visibilizar y fortalecer el papel de quienes ya están ejerciendo ese liderazgo, muchas veces sin reconocimiento explícito.

Nuestra casa común —nuestro territorio, nuestras empresas, nuestras instituciones— no se sostiene sola. Se sostiene gracias a decisiones cotidianas: cómo consumimos, cómo producimos, cómo educamos, cómo lideramos. Y en cada uno de esos ámbitos hay mujeres aportando soluciones, innovación y compromiso.

El reto ahora es doble. Por un lado, garantizar igualdad real de oportunidades para que el talento femenino acceda a todos los espacios de responsabilidad. Por otro, incorporar el enfoque del cuidado como principio transversal del desarrollo económico.

Quizá la verdadera revolución pendiente no sea solo alcanzar cifras paritarias, sino redefinir qué entendemos por progreso. Un progreso que no agote recursos ni personas. Un progreso que no deje a nadie atrás. Un progreso que entienda que la competitividad y la sostenibilidad no son opuestas, sino complementarias.

Este 8 de marzo podemos preguntarnos qué modelo de liderazgo queremos para el futuro. Y también si estamos valorando lo suficiente a quienes, desde hace tiempo, sostienen en silencio esa casa común que compartimos.

Porque cuidar el planeta, cuidar la economía y cuidar a las personas no son tareas distintas. Son parte del mismo compromiso. Y ese compromiso, hoy más que nunca, necesita todas las miradas.

 

 

Inma Lara – CEO y Head of Sustainable Communications & PR

Comunicamos Experience Agencia de Marketing Sostenible

LinkedIn Inma

 

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