Día Viernes, 27 de Marzo de 2026
Los hábitos que comparten las personas centenarias en España
España es hoy uno de los países más longevos del mundo. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida se sitúa en torno a los 83 años y el número de personas centenarias continúa aumentando de forma sostenida desde hace más de una década. El fenómeno no es homogéneo en todo el territorio y ha situado a Galicia, especialmente a las provincias del interior, en el centro del debate sobre la alta longevidad.
Durante 2024 y 2025, distintos estudios e investigaciones han señalado a Galicia como un territorio con características similares a las llamadas zonas azules.
¿Qué es realmente una “zona azul”?
El concepto de zona azul no es un título administrativo ni una certificación institucional. Se trata de una categoría demográfica y científica acuñada a partir de investigaciones lideradas por demógrafos y epidemiólogos que identificaron áreas concretas del mundo con una concentración excepcional de personas centenarias que, además, mantenían un buen nivel de autonomía.
En el mundo solo se reconocen oficialmente cinco zonas azules: Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Icaria (Grecia), Nicoya (Costa Rica) y Loma Linda (California). Fueron identificadas a posteriori tras décadas de análisis poblacional, validación de registros civiles y estudios longitudinales.
Galicia presenta una alta prevalencia de personas centenarias, especialmente en zonas rurales e interiores. El proyecto RENACE (Registro Nacional de Centenarios), que ha entrevistado a más de un centenar de personas de 100 años o más, confirma que Galicia es uno de los territorios españoles donde este perfil está más representado.
¿Qué hábitos comparten las personas centenarias?
Más allá de etiquetas, el valor del proyecto RENACE está en lo que revela sobre cómo viven y han vivido estas personas durante décadas.
Alimentación sencilla y constante. Predominan dietas basadas en productos locales, verduras diarias, legumbres y consumo regular de pescado, especialmente pescado azul. Sin excesos ni restricciones extremas.
Actividad física integrada en la rutina. Caminar a diario, trabajar la tierra, mantenerse activo sin conciencia de “hacer ejercicio”. El movimiento forma parte de la vida, no de una obligación.
Sueño suficiente y regular. Dormir bien (más de siete horas), respetar horarios y mantener ritmos estables aparece como un patrón común.
Muy bajo consumo de medicación. La mayoría apenas toma fármacos de forma crónica. La medicalización es mínima y la automedicación, residual.
Gestión emocional serena. No viven libres de problemas, pero sí de la preocupación constante. La capacidad de relativizar y aceptar es uno de los rasgos más repetidos.
El papel del territorio: interior, comunidad y propósito
Uno de los factores más relevantes es el entorno vital. Muchas personas centenarias han desarrollado su vida en zonas rurales o de interior, lejos de grandes ciudades, en comunidades donde las relaciones sociales son estables y duraderas.
Aquí aparece un elemento clave: la soledad no deseada no forma parte de su biografía. Siempre hay red familiar, vecinal o comunitaria. Además, se levantan cada día con un propósito, por pequeño que sea: ayudar, cuidar, participar, sentirse útiles.
Mujeres y longevidad
El perfil de la longevidad extrema es mayoritariamente femenino. En España, ocho de cada diez personas centenarias son mujeres, una constante que obliga a repensar el envejecimiento desde una perspectiva social y de género.
Más que un reto sanitario, una oportunidad colectiva
Desde la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) se insiste en que el envejecimiento no debe abordarse solo desde la dependencia, sino desde la prevención, la autonomía y la adaptación del entorno. Vivir más no es el problema; el reto es cómo organizamos la sociedad para acompañar ese proceso.
Galicia no necesita una etiqueta internacional para aportar una lección clara: la longevidad no se construye con fórmulas mágicas, sino con hábitos sostenidos, vínculos sociales fuertes, entornos humanos y una vida con sentido.
Las personas centenarias no viven más porque tengan mejores genes, sino porque han vivido mejor acompañadas y con buenos hábitos sostenidos en el tiempo. Escucharlas no es un ejercicio de nostalgia: es una hoja de ruta.
Detrás de cada persona centenaria hay un entorno que acompaña. Por eso, cuidar de nuestros mayores también es hablar de sostenibilidad. Sostenibilidad de barrios, de pueblos, de familias, de comunidades y de servicios que hacen posible llegar a viejo sin sentirse solo.
Mariángeles Berna – Directora de Alicante Press















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