Del Martes, 20 de Enero de 2026 al Miércoles, 04 de Febrero de 2026
TESTIMONIO
Me podría haber pasado a mí

El viernes celebramos un evento de trabajo, un evento público, institucional, con meses de esfuerzo detrás.
Cuando hablamos de situaciones de riesgo o de sumisión química, solemos imaginar siempre el mismo escenario: chicas muy jóvenes, solas, en ambientes nocturnos y turbios, con alcohol descontrolado. Pensamos que eso les pasa a otras, en otros lugares, en otros contextos.
Yo tampoco pensaba que me podía pasar a mí.
El viernes celebramos un evento de trabajo, un evento público, institucional, con meses de esfuerzo detrás. Al terminar, varias personas del entorno laboral nos fuimos a cenar, un espacio profesional, visible, aparentemente seguro. Brindamos por el día, bebí cuatro copas de vino para celebrar. Nada excepcional.
Lo que ocurrió después no encajó con nada conocido: vómitos intensos durante horas, desorientación, un malestar físico completamente desproporcionado a lo que había consumido. Algo no iba bien, no fue una resaca, no fue "pasarme". Mi cuerpo reaccionó antes de que yo pudiera explicarlo.
Al día siguiente acudí a urgencias para entender y cuidarme. Las analíticas mostraron rastro de sustancias que yo no había consumido conscientemente. Se me ofreció la posibilidad de denunciar, pero decidí no hacerlo, no por restar gravedad a lo ocurrido, sino porque, aun existiendo indicios médicos, el sistema no siempre ofrece respuestas reparadoras cuando no hay pruebas concluyentes. Esa decisión, personal, informada y legítima, no cambia lo esencial.
Lo esencial es otra cosa.
Si algo he aprendido de este episodio es que la prevención no empieza en la denuncia, sino mucho antes:
en ir juntas, en mirarnos, en no normalizar que alguien "se encuentre mal", en acompañar sin interrogar, en crear espacios donde el cuidado no sea una excepción sino una práctica compartida.
Esto no fue peor porque hubo red, porque hubo gente atenta, porque alguien estuvo.
Hablar de espacios seguros no es un eslogan, es una infraestructura invisible que salva situaciones, cuerpos y trayectorias.
Y mientras sigamos pensando que estas cosas solo les pasan a "otras", no invertiremos lo suficiente en construirlas en todos los contextos: también en los laborales, los institucionales, los cotidianos.
Este episodio desmonta una idea cómoda: que cumplir las reglas, estar en el lugar correcto y ocupar un rol de responsabilidad te protege automáticamente. No es así, lo que protege son las redes, las personas y las prácticas de cuidado que se activan cuando algo no va bien.
Me podría haber pasado a mí.
De hecho, me pasó.
Y si hoy puedo escribirlo como un susto y no como una tragedia, es porque no estaba sola.
Eso es lo que deberíamos estar reforzando.
Eso es lo que deberíamos estar cuidando.
*Julia Pla - Emprendedora social. Trabaja en innovación, empleo e impacto desde una perspectiva de economía social.

















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