Del Martes, 20 de Enero de 2026 al Miércoles, 04 de Febrero de 2026
La novedosa normalidad que nos rodea

Cuando uno crea nuevos términos, conceptos o palabras es el dueño total de sus significados y si interesa justificar una acción se hace y con la misma naturalidad se avala la contraria y no acontece nada, todo se acepta. Eso es lo que pasa con la "nueva normalidad".
En un principio, la normalidad novedosa fue deseada como estación de término para salir del confinamiento y doblegar la curva y la pandemia sin dejar a nadie atrás aunque los muertos los olvidamos no atrás sino bajo tierra sin ni siquiera contarlos mientras veíamos series de televisión divertidas y aplaudimos desde las ventanas a nuestros héroes salvadores.
Continuamos consiguiendo "ser más fuertes" aunque nuestra economía se fuera al garete y el trabajo se transformara en anécdota, el paro juvenil en realidad totalitaria, el turismo en lágrimas y el dinero huyera hacia ubicaciones más amables mientras que la escasez y la pobreza se asentaron definitivamente en nuestras mesas.
Cuando nos encierren otra vez en nuestras casas, que lo harán, ganaré la porra así que no apuesten conmigo, se nos dirá que eso es también la "nueva normalidad" porque esta normalidad es y será lo que a sus creadores les pase por sus mismísimos colchones.
Con la misma palabra que supuso un sueño para salir de nuestras casas y fue meta onírica de nuestro futuro inmediato se nos volverá a encerrar en los domicilios explicando que es una exigencia más a cumplir.
Se nos dirá con total naturalidad que la democracia es obediencia y salirse del guión es simplemente fascismo. Fomentar el miedo es el camino y hacer política con el dolor el recurso de quien nos gobierna y lo tiene todo por ganar.
Los que deseen entender con datos objetivos, mejor que con palabras lo que sucede están aviaos, nadie nos trata como adultos en ningún tema, a pesar de los errores cometidos que no se pueden contar ni siquiera denunciar como ordena la fiscalía protectora de este gobierno inmune e impune escucharemos atónitos como el infalible chamán que aseguró que sólo tendríamos uno o dos contagios, después de vivir la realidad mortal de nuestro infectódromo nacional, nos hablará con la misma solemnidad y sin atisbo de vergüenza recordándonos como a niños que solo hay una única voz docta y veraz, la suya y que toca volver a entrar en casa y no salir hasta nueva orden.
Nos inducirá a ser sordos selectivos y no escuchar los cantos de sirenas torticeras de la información irresponsable que manejan los demás. El chamán está avalado por los profesionales comités científicos que de forma paternal nos dan respuesta a nuestras dudas con tópicos, eslóganes y frases publicitarias, medias verdades, mentiras con boquita de pez y refranes varios mientras que el pueblo obediente ve desde las ventanas solícito como todo sencillamente se va a la mierda y continúa aplaudiendo con sonrisa boba a sus gestores que tanto les protegieron y protegerán y solo merecen el reconocimiento divino y la mortal fidelidad de sus votos.
Yo ahí lo dejo.
* Rafael Simón Gallardo es médico y cuenta cuentos inveterado...


















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