Un spinning solidario logra captar una tonelada de alimentos
MARÍA GILABERT/ Alicante
La explanada del Centro Comercial Panoramis se llenó el domingo con más de un centenar de bicicletas de spinning, a las que se subieron más de 250 deportistas para disfrutar de sesiones de bicicleta con monitor (‘ciclo indoor’) al ritmo de la música más marchosa del momento. Se trata del primer Maratón Solidario ‘Pedalea Alicante’, organizado y con la participación de diversos gimnasios de la ciudad (Área Sport San Gabriel, Studio Fitness Alicante, Arena Alicante, Stadio Cabo Huertas, Ozone San Juan, Virgin Vistahermosa, Costa Blanca Alicante, Zen Fitness Club L’Altet, Élite Fitness Club San Vicente del Raspeig), en el que los asistentes entregaron dos kilos de alimentos no perecederos por cabeza destinados a Cáritas.
En total, la iniciativa ha logrado reunir 1.153 kilos de productos, todo un “éxito de solidaridad y participantes”, según afirman en un comunicado los organizadores, que llegan en un momento muy oportuno, debido a la creciente demanda de alimentos por parte de personas sin recursos a las que la crisis sigue sin dar una tregua.
Maite Sánchez, voluntaria de Cáritas, detalla que el perfil de quienes acuden a esta organización es el de personas autóctonas (antes eran inmigrantes), sobre todo mujeres, que vivían de su trabajo o pensión y que se han quedado en el paro o la prestación ya no les resulta suficiente para llegar a fin de mes.
Sánchez destaca que la principal demanda de los usuarios es empleo, y “les ayudamos a paliar las necesidades básicas de alimentación, a pagar recibos de luz y agua, a completar las becas de comedor escolar y la compra de libros, aunque también nos plantean ayuda para el pago de las hipotecas”. Con tantas necesidades, la voluntaria señala que las aportaciones que mejor les vienen son las monetarias, que les permiten cubrir las necesidades mencionadas e incluso la compra de medicamentos, al haber disminuido la aportación de Sanidad a los fármacos.
En total, la iniciativa ha logrado reunir 1.153 kilos de productos, todo un “éxito de solidaridad y participantes”, según afirman en un comunicado los organizadores, que llegan en un momento muy oportuno, debido a la creciente demanda de alimentos por parte de personas sin recursos a las que la crisis sigue sin dar una tregua.
Maite Sánchez, voluntaria de Cáritas, detalla que el perfil de quienes acuden a esta organización es el de personas autóctonas (antes eran inmigrantes), sobre todo mujeres, que vivían de su trabajo o pensión y que se han quedado en el paro o la prestación ya no les resulta suficiente para llegar a fin de mes.
Sánchez destaca que la principal demanda de los usuarios es empleo, y “les ayudamos a paliar las necesidades básicas de alimentación, a pagar recibos de luz y agua, a completar las becas de comedor escolar y la compra de libros, aunque también nos plantean ayuda para el pago de las hipotecas”. Con tantas necesidades, la voluntaria señala que las aportaciones que mejor les vienen son las monetarias, que les permiten cubrir las necesidades mencionadas e incluso la compra de medicamentos, al haber disminuido la aportación de Sanidad a los fármacos.




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