Gracias... por nada
En estos momentos estivales en que el común de los mortales apuramos el reloj para finiquitar decentemente nuestras ocupaciones antes de abandonarnos al “dolce fare niente”, quiero aprovechar para agradecer, efusiva y merecidamente, la frenética labor de nuestros democráticos representantes en la resolución de los problemas diarios que nos inquietan, nos perturban o nos atormentan. Lo vuestro no está pagado. Hay que ser de una pasta, o haber mamado de una ubre, especial para soportar las penurias y padecimientos que soportáis a diario en nuestro favor y beneficio. Gracias de corazón.
Mientras asalariados, autónomos y empresarios medios (los grandes son otra historia) hacemos cábalas y sudokus para cuadrar el saqueo del IRPF, I. Sociedades, IBI (alquiler que cobra el Estado sobre nuestras propias casas), Impuesto sobre Vehículos, Recogida de Residuos (eufemismo de Basuras), etc., largo etcétera, con las posibilidades vacacionales familiares, vosotros, paciente y resignadamente, veláis por nuestros intereses por un mísero sueldo y dietas que, apenas, os permite llegar a fin de mes. De nuevo Gracias.
Mientras madres y padres arqueamos caja para campamentos estivales, actividades acuáticas, campus deportivos o cualquier otro entretenimiento que aparte jóvenes cerebros de XBOX, PS, WII, Pokemon Go o similares hipnóticas e idiotizantes actividades, vosotros permanecéis alerta, despiertos y dispuestos a todo por nosotros y nos lo demostráis a diario. Gracias mil (más el 21% de IVA).
Mientras funcionarios de carrera e interinos despejan la “x” de la ecuación integrada por días de asuntos propios, moscosos (maldito aire acondicionado), guardias, horas de más, reserva de vacaciones y/o puentes no disfrutados y alguna baja. Siempre en lunes o viernes sospechosamente; y tras su logaritmo neperiano, elevación a la enésima potencia y demás fórmulas, más mágicas que matemáticas, juntan dos semanas enteras de chancla, playa y bocata, vosotros padecéis los rigores del verano al frente de la vanguardia espartana de batalla, firmes los pies en tierra, tensos los músculos, escudo en alto embrazado y presta lanza. Lo dicho, Gracias.
Desde aquí critico y censuro a quien, ignorante, se atreve a cuestionaros. Quien, desconocedor de vuestro sacrificado espíritu, cree que sólo os mueve ego, conveniencia y beneficio propio. Quien cree que no os ganáis la exigua soldada por vosotros mismos fijada. Quien, disparatadamente, piensa que os lleváis tocando los atributos desde finales de otoño pasado o que prima el cálculo electoral frente al servicio público asumido. ¡Cómo si estar en funciones, gobierno, oposición o lo que seáis, fuera sencillo!.Corta se me queda la palabra pero ahí va, Gracias.
Para demostrar nuestro apoyo y comprensión, para que seáis fiel reflejo de los ciudadanos a los que representáis, no nos cabe otra que imitaros. Por eso todos, absolutamente todos, siguiendo vuestro insigne y loable ejemplo nos deberíamos situar en “funciones”. Empleados, funcionarios, autónomos y empresarios (insisto, medios), a vuestra imagen y semejanza, adoptaremos vuestra postura y no la abandonaremos hasta que lo hagáis vosotros en muestra de solidaridad y agradecimiento.
Así, los médicos y cirujanos atenderán cuestiones de diario, nada de complicaciones de mayor calado. Jueces, Fiscales, Abogados y Procuradores lo mismo de lo mismo. Funcionarios de toda índole y categoría, asistirán pero no resolverán asuntos; empleados y autónomos dedicarán su tiempo a poner orden sobre temas antiguos, nada nuevo para no entorpecer la funcionalidad temporal y, para no descompensar la balanza, las empresas atenderán trabajo pasado, el actual que espere que no pasa nada tal y como nos habéis enseñado.
Cuánto dure dependerá de vosotros, amados padres y reflejo de la democrática patria que habitamos. Lástima que, como todo espejo, la imagen devuelta es la misma que se mira pero al revés.
Por eso y por mucho más, podéis estar contentos y orgullosos de vuestra labor. De nuevo y finalmente, Gracias por... por nada.
* Enrique Vila es abogado. Fundador del despacho Romiel y Vila Abogados





















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