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JUAN ANTONIO LÓPEZ LUQUE
Jueves, 13 de abril de 2017

La gallina de los golden eggs

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Ya salió el tocapelotas de turno. Señoras y señores pasen y vean un (nuevo) episodio de cortedad de miras y de prepotencia. Conozcan a Lord Michael Howard, ex líder del Partido Conservador del Reino Unido de la Gran Bretaña, que acaba de meter en la cuestión de Gibraltar y el Brexit a las Malvinas, diciendo que “ya otra Primera Ministra envió al ejército para defender a un grupo de británicos del ataque de otro país de habla hispana”, como diciendo “esta gentuza del sur, estos católicos vagos y retrasados son todos iguales y no tienen nada que hacer contra nosotros”. Y dirán ustedes que tampoco es eso, que el hombre igual no quería decir eso, que se han sacado sus palabras de contexto. Pero no eran sus palabras: era la cara con la que lo ha dicho, con una sonrisa de medio lado y los párpados entrecerrados, como el que habla de unos pobres diablos. ¿Cómo se dirá bocachancla en inglés? ¿Cuántos exaltados pedirán ahora el cierre de la verja con Gibraltar? ¿Son los muros buenos según de qué lado estemos?

 

Ahora que ya están calentitos e indignados denle la vuelta a la tortilla patria. Imagínenselo al revés: Melilla o Ceuta. Imagínense a Marruecos exigiendo negociar la soberanía de las dos ciudades españolas. E imagínense a un político diciendo “Ceuta y Melilla son españolas y ahí está el ejército para que sigan siéndolo”. Todo serían aplausos en España (menos los que se pusieren de parte de Marruecos, que de todo hay).

 

Y es que todo es relativo. Como dijo aquel, la democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás y está muy claro lo que quieren los gibraltareños. Y por cierto, todos sabemos que Gibraltar español y tal pero, ¿de dónde viene el problema? Quiero decir, España y Gran Bretaña firmaron un acuerdo por el cual nuestro país cedía Gibraltar a los británicos. ¿De qué coño nos quejamos entonces? ¿Dónde está el problema y la disputa? En lo de todos los contratos: en la letra pequeña. Les cuento.

 

Resulta que, resumiendo, hubo una guerra de la hostia por la sucesión al trono de España. Partidarios de los Borbones y partidarios de Carlos de Austria; para entendernos: Francia y Castilla de un lado e Inglaterra y  Aragón de otro. Total, que ganan los Borbones y se firma la paz en la ciudad de Utrech, así, resumiéndolo mucho. El caso es que España entrega a Gran Bretaña Gibraltar (que había sido invadida by the face por los ingleses) y Menorca (hasta 1802).

 

Y aquí está el meollo de la cuestión porque el Tratado de Utrech, en su capítulo 10, dice que España cede solo la ciudad y el castillo, su puerto, defensas y fortalezas en propiedad y para siempre. Pero, y cito textualmente, “para evitar cualesquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el rey católico que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial. Esto significa que según el Tratado de Utrech España tiene la soberanía sobre el territorio (y consecuentemente el de sus aguas y espacio aéreo). Inglaterra, por supuesto, dice que si eso ya y tal. Y a lo largo de los siglos ha ido ganando más y más terreno en el istmo, que se suponía que debía ser zona neutral. Ahora está allí el aeropuerto de Gibraltar.

 

En 1830, aprovechando que España estaba en su peor momento en la historia, probablemente (casi toda América se nos independizó y éramos la risa total), Gran Bretaña cambió el nombre de Ciudad y Guarnición de Gibraltar en el Reino de España al de Colonia de Gibraltar, robándonos la soberanía. Solo son palabras pero las palabras son el espejo de la acción, y como una colonia ha tratado (y sigue haciéndolo) Gran Bretaña a Gibraltar.

 

Básicamente, para entendernos, tienen un contrato de alquiler vitalicio pero han construido en el descansillo común, se han apropiado de la terraza, no pagan la contribución y encima han puesto el piso a su nombre.

 

Pero ¿qué leches tiene Gibraltar que lo hace tan importante para unos y para otros? Importancia geoestratégica es lo que tiene; que los britanitos tienen allí montada una base militar y un sistema de espio…de comunicaciones que controla el estrecho, incluyendo las telecomunicaciones. El control de las aguas hace la puñeta a la flota pesquera española, y eso sí que no, a mí los chipirones que no me los toquen.

 

Por supuesto a los habitantes del Peñón se les da el maná bendito en forma de exención de impuestos y se le disfraza de nacionalismo. La pela es la pela. Pero ¿ustedes querrían pertenecer a España si fueran ellos? ¿Y tener que lidiar con Montoros, Zapateros y Rajoys? Venga hombre, ¡si aquello es la gallina de los huevos de oro! No se olviden de que Gibraltar es una de las economías más potentes del mundo: en un territorio de 30.000 habitantes y 5 km2, hay 80.000 empresas que no pagan impuestos; el contrabando de tabaco hace perder millones y millones de euros a la Hacienda española (usted y yo, al fin y al cabo, creo) y lo de las prohibidas gasolineras flotantes es para matarlos.

 

No se trata solo de hacer el gilipollas y subirse al Peñón con una bandera española; no es una cosa de patrioterismo trasnochado, Franco, el Nodo y viva España. Es algo de verdad importante. ¿Y qué hacer? Algunos dicen cerrar la verja. Legalmente se podría: el Tratado de Utrech dice textualmente: que el territorio no tenga “comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra”. Pero no está claro a quién perjudicaría más esa medida: entre 5.000 y 9.000 españoles trabajan allí, cruzando la valla a diario. Casi la mitad de los ingresos de la Línea de la Concepción vienen de Gibraltar, cuidado.

 

Otra posibilidad sería que Gibraltar funcionara como cualquier otro territorio europeo y no como un paraíso fiscal pero, ¿de qué iba a vivir la gente en ese pedacito de tierra si no fuera de la competencia desleal? ¡Si esa es precisamente su razón de ser!

 

La cosoberanía podría ser un paso pero los gibraltareños se oponen. Pues miren ustedes, no existe, para Naciones Unidas un “pueblo gibraltareño” como sí existe un pueblo saharaui o uno palestino. Los gibraltareños son habitantes de una colonia y Naciones Unidas ya ha instado varias veces a las partes a avanzar en la descolonización.

 

Pero seamos serios: Inglaterra se saldrá con la suya, como se sale con la suya Estados Unidos o Israel. Es la ley del más fuerte. Inglaterra conseguirá cambiar todo para que nada cambie y seguirá manteniendo sus privilegios comerciales con la UE.

 

Y seguirá protegiendo, incluso con el ejército, su estratégica gallina de los huevos de oro.

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